Calabacines redondos: rellénalos a tu gusto

Actualizado: ene 13

Los calabacines redondos o, calabacines "luna", tienen la forma ideal para rellenar y su tamaño suele ser perfecto para una ración. Su sabor es neutro y esto ofrece un número infinito de combinaciones para su relleno. Te enseño los pasos para lograrlo a la primera.

Tu escoges el sabor.

El producto

Escoge los calabacines del mismo tamaño. Esto facilita una cocción uniforme dentro del horno. Si son muy pequeños, calcúla dos por persona. Los calabacines deben ser sin manchas ni cortes. Su piel es firme y brillante. Su color puede variar ligeramente pero no escojas nunca los calabacines amarillentos. Tendrán un sabor muy amargo.


El recipiente

La bandeja para el horno para este plato debe ser suficientemente grande para que los calabacines quepan en una fila. Tiene que tener bastante altura ya que esto ayuda a que se hagan uniformemente.


Preparar el "recipiente"

Para sacar la pulpa del calabacín primero se corta la parte superior del mismo a unos 2 cm desde el pedúnculo. A continuación y con la ayuda de un sacabocados se extrae la pulpa. Esta operación se hace con mucho cuidado ya que tenemos que dejar unos 0,5 cm de pulpa alrededor de la piel.


Los calabacines sin pulpa se cuecen en agua hirviendo con un poco de sal durante unos 10 minutos. Se enfrían en agua con hielo o muy fría y con mucho cuidado de no romperlos. Se dejan escurrir en un colador y se colocan en la bandeja de horno en al cual hemos colocado unas ramitas de apio. Las ramitas de apio sujetan los calabacines y los separan entre sí. Además darán un sabor delicado a la salsa.


El relleno

La pulpa del calabacín es comestible y se puede usar en el relleno. Esto si, hay que tener en cuenta que la pulpa está formada por fibra y agua. Quiere decir que durante la cocción su tamaño puede reducir en un tercio. Si incorporamos la pulpa cruda, nos va ha ser difícil añadir otros ingredientes y calcular las cantidades.



Por ello es conveniente cocer la pulpa antes de incorporarla al relleno. Esto se hace en una sartén grande o un wok con un poco de aceite y una pizca de sal. Mezclamos constantemente y machacamos con una cuchara de madera. La pulpa quedará reducida a puré y tendrá la cuarta parte del volumen inicial.

A tener en cuenta que la pulpa del calabacín hecha no tiene una textura agradable: es muy fibrosa y empalagosa. Tiene un sabor muy bueno y por ello hay que usarla y añadir "tropezones" para que sea comestible. Estos pueden ser, trozos de zanahoria, o pimiento rojo, o carne, o bacon por ejemplo.


El toque final: una sorpresa crujiente

Este plato de por sí está rico y vistoso. Pero podemos mejorarlo un poco más y esto lo haríamos sacando la fuente del horno al término de cocción. Mientras le damos a los calabacines el toque final, subimos la temperatura del horno a 230-240ºC y lo ponemos en posición de gratinado.

Apartamos las tapas de los calabacines y las dejamos al lado, en la salsa. Colocamos encima una rodaja de tomate y espolvoreamos con la mezcla de parmesano, ajo, perejil y pan rallado.

Gratinamos unos 5-10 minutos o hasta que la cobertura se dore.



Sacamos del horno y enfriamos unos 15 minutos antes de servir.


Emplatamos colocando sobre una cucharada de salsa, le ponemos su "tapita" y acompañamos si queremos con unas crujientes patatas paja a las finas hierbas y ajo.



Receta aquí




2 vistas0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo